lunes, 8 de diciembre de 2014

La Paz fue elegida este domingo entre las nuevas Siete Ciudades Maravillas del Mundo, junto a otras urbes que disputaron ese privilegio en el concurso lanzado por la organización New 7 Wonders.
Además de la ciudad sede del gobierno de Bolivia, la lista de las siete ciudades maravillosas del planeta se encuentra integrada por Beirut (Líbano), Doha (Qatar), Durbán (Sudáfrica), Habana (Cuba), Kuala Lumpur (Malaysia) y Vigán (Filipinas).
 “ Felicidadees La Paz !!!... Gracias Bolivia!!! Hicimos que el mundo sepa que La Paz es una Ciudad Maravillosa!!!”, publicó en su cuenta de Twitter el alcalde Luis Revilla poco después que los organizadores del concurso hicieran conocer su determinación en su portal digital.
La Paz y las otras ciudades fueron elegidas entre 14 finalistas, entre las que se encontraban Barcelona (España), Chicago (Estados Unidos), Londres (Inglaterra),Ciudad de México (Meéico), Perth (Australia), Quito (Ecuador) y Reykjavik (Islandia).
En Dubai, al anunciar los nombres de las ciudades de New7Wonders , Bernard Weber , fundador y presidente de esa organización , agradeció a todos quienes colaboraron en esta elección.
"Me gustaría dar las gracias a todos los que han ayudado a promover la campaña de New7Wonders Ciudades desde su creación en 2011. Comenzamos con más de 1.200 candidatos de 220 ​​países diferentes y aquí tienen 7 que representan la diversidad global de la sociedad urbana. Por primera vez en la historia humana , más de la mitad de la población de nuestro planeta vive en ciudades, y esta elección subraya el carácter radicalmente desafiante de nuestro mundo cambiante ", afirmó.
La Paz inscribió su nombre en la historia y ahora ya está en el tablero mundial al haber sido elegida como una de las 7 Ciudades Maravillas del Mundo por la organización New 7 Wonders, que hizo público el resultado a las 15:30 de este domingo.

"Me gustaría agradecer a todos los que han ayudado a promover la campaña de New7Wonders desde su creación en 2011. Comenzamos con más de 1.200 candidatos de 220 diferentes países y aquí tienen 7 que representan la diversidad global de la sociedad urbana. Por primera vez en la historia humana, más de la mitad de la población de nuestro planeta vive en ciudades, y esta elección subraya el carácter radicalmente desafiante de nuestro mundo cambiante”, dijo Bernard Weber, fundador y presidente de New7Wonders, a través de un comunicado.

La Paz, que representa a Bolivia, comparte el título de ciudad maravilla del mundo junto a Beirut, de Líbano; Doha, de Catar; Durbán, de Sudáfrica; La Habana, de Cuba; Kuala Lumpur, de Malasia y Vigan, de Filipinas.

La ciudad de La Paz es la capital de uno de los nueve departamentos de Bolivia que lleva el mismo nombre. Allí se concentran dos poderes del Estado, el Ejecutivo y el Legislativo. De acuerdo al censo de 2012 tiene 764,617 habitantes y está a 3,650 metros sobre el nivel del mar.

Es una ciudad llena de magia y de atractivos turísticos que hacen que quien la visita, quiera volver y a quien ha nacido en esta tierra, no se quiera separar de ella. Disfruta en este video a una de las siete ciudades maravillosas del mundo.

La Paz, una de las siete ciudades maravilla del mundo
Este es el momento en que Bernard Weber, fundador y presidente de New7Wonders, anuncia a La Paz como una de las siete ciudades maravillosas del mundo.
La Paz, ciudad maravilla del mundo

viernes, 28 de noviembre de 2014

Pocos han ejercido la ironía como Roberto Gómez Bolaños, actor, escritor, cómico, director y dramaturgo mexicano. El Chavo del Ocho en millones de hogares de América Latina; el Chaves para otros tantos de brasileños; el Chómpiras, un ladrón noble; el Chapulín Colorado —un héroe “más ágil que una tortuga, más fuerte que un ratón, más noble que una lechuga, su escudo es un corazón”—. Chespirito. El creador de estos entrañables personajes de acento mexicano pero en el corazón de tantos latinoamericanos ha muerto este viernes.

 Tenía 85 años.El Chavo o... Shakespeare chiquito México exporta sus iconos de televisión al Mundial de Brasil ¡No contaban con su astucia!: el Chapulín Colorado será película animada Hijo de la secretaria Elsa Bolaños-Cacho y del pintor y dibujante Francisco Gómez Linares, Roberto Gómez Bolaños nació en la Ciudad de México el 21 de febrero de 1929, el mismo año en que el astrónomo Hubble descubrió que el universo se encuentra en continua expansión y que los primeros lobos de Wall Street perpetraron su primer crack y hundieron al mundo en la Gran Depresión.

Todo esto lo cuenta en su autobiografía titulada Sin querer queriendo (Aguilar, 2006), un libro que descubre a un resuelto narrador. Pero en los tiempos en que Gómez Bolaños quiso aventurarse en los escenarios, el asunto no era sencillo. Primero quiso subirse a un ring (hizo de boxeador amateur y tras unas cuantas trompadas decidió que aquello no era lo suyo), cumplió el servicio militar —muy a su pesar— y debió sacarse un título de ingeniero por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Que nunca ejerció, por cierto. Finalmente terminó de creativo publicitario en una agencia y de guionista de películas, muchas de ellas de Viruta y Capulina, un popular dueto de cómicos de los años cincuenta. De aquellos tiempos viene su apodo, Chespirito. Se le atribuye al director Agustín Delgado. El asunto es que de tanta creatividad que rebosaba el mexicano, de baja estatura además, el cineasta, cariñosamente, le dijo que era como un Shakespeare, pero en chiquito. Un Shakespearecito. El mote, mexicanizado, devino en Chespirito. Aficionados mexicanos disfrazados como El Chapulín Colorado, en la Copa del Mundo de Brasil. / DIEGO NIGRO (EFE) En su autobiografía, Gómez Bolaños confiesa también que fue primo del expresidente Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970 y mandatario el 2 de octubre de 1968, el día en que ocurrió la masacre contra estudiantes en la plaza de Tlatelolco). Dice que era primo hermano de su mamá, que tocaba la guitarra, que tenía estupenda voz y que era muy bueno para contar chistes. Y que sí, que era político. “Pero en este mundo nadie es perfecto”. El gran momento de Chespirito llegó a finales de los años sesenta. Nacieron Los Supergenios de la Mesa Cuadrada, una suerte de tertulia en la que compartía mesa con María Antonieta de las Nieves, Rubén Aguirre y Ramón Valdés. Los televidentes mandaban preguntas de actualidad y los ponientes respondían de manera absurda. “Problema discutido, problema resolvido”, era su lema. Éxito instantáneo. La creatividad de Gómez Bolaños, que sus primeros maestros bien habían diagnosticado como propia de un géiser, hizo que el programa se extendiera a una hora y se llamó entonces Chespirito. Se convirtió entonces en un espacio de sketches.

Aquí nace El Chapulín Colorado y para 1971 había llegado El Chavo del Ocho. El Chavo del Ocho era un niño que vivía en un barril en una vecindad como podría haber sido cualquiera de la Ciudad de México o quizá, aventurémonos, de cualquier metrópoli de América Latina.

 El Chavo no tenía nombre pero sí un sueño: una torta (bocata) de jamón. Sufría humillaciones, pero su ingenio lo salvaba. Los personajes de la vecindad hacían una burla del enraizado clasismo de la sociedad mexicana. “¡Chusma, chusma!”, gritaba el supuesto niño bien de aquella peculiar tropa, que en realidad era un muchachito de enormes mofletes que se refugiaba tras las faldas de su mamá. Criticado en México, alabado en América Latina, fue una figura acompañada por la polémica El Chapulín Colorado se cuece aparte. México es un país que, pese a su vocación épica, tiende a mirar con una ceja levantada, por incredulidad, la aparición de un héroe autoproclamado. Así que a Chespirito se le ocurrió un héroe peculiar. Sus “antenitas de vinil" detectaban cualquier mal. Tenía mucha (mucha) torpeza. Pero un gran corazón. Su “chipote chillón” (esa era su arma) vencía a los malvados, sus “pastillas de chiquitolina" le ayudaban a escurrirse de situaciones incómodas y la “chicharra paralizadora” le servía para inmovilizar a sus enemigos y escapar una vez más y dejar a su público, como siempre, fascinado. “¡No contaban con mi astucia!”, espetaba a la cámara. Falta describir al Chómpiras, el ladrón honrado; el doctor Chapatín, un veterano de Los Supergenios de la Mesa Cuadrada que cargaba una bolsa de papel que nadie supo que traía dentro o Chaparrón Bonaparte, el loco más cuerdo de un patio de vecinos. Sus programas, bajo distintos nombres, se transmitieron por décadas por la televisión mexicana y en todo el continente a través de Televisa. Llenaba estadios en toda la región. No todo es un lecho de rosas.

 Siempre planeó sobre él la sospecha de haber actuado en una fiesta infantil para un narcotraficante colombiano (él lo negó con firmeza hasta el final) o que se presentó en Chile mientras el país sufría el sangriento régimen pinochetista. Chespirito decía que él no visitaba gobiernos sino “a los pueblos que disfrutaban su trabajo”. Pero es que la América Latina de Roberto Gómez Bolaños lo amaba, y el sentimiento era mutuo. Salvadoreños, chilenos, brasileños, peruanos, por igual. “Ustedes, mexicanos, se creen que por haber inventado al Chavo del Ocho han inventado al mundo, ¿no?”, decía un peruano en Madrid hace poco más de un año. Gómez Bolaños se casó dos veces, primero con Graciela Fernández, madre de sus seis hijos, y quien murió en agosto de 2013. Y después en 2004 con Florinda Meza, su compañera por décadas y otra infaltable en el amplio abanico de personajes del mundo de Chespirito.

 El gran momento de Chespirito llegó a finales de los sesenta con 'Los Supergenios de la Mesa Cuadrada' A Chespirito le gustaba contar una anécdota. Un día, en un hospital, un señor de edad avanzada no podía hablar. Pero le brillaban los ojos cuando aparecía el programa de Gómez Bolaños y aún más cuando aparecía El Chapulín Colorado. Pasaron días y semanas. Finalmente, los médicos quedaron fascinados. El paciente habló. Solo dijo una palabra: Chapulín. En México, el amor por Chespirito se lleva por dentro e incluso es conflictivo.

 Hay algunos que lo niegan de plano. Y no es común que se proclame, pero el hecho es que su programa no se ha dejado de transmitir y los derechos por sus personajes generan tantas ganancias que han provocado terribles peleas entre los otrora amigos del elenco. En México ha sido acusado de hacer un humor simplón, de pastelazo e incluso insultante.

 Pero él, en el servicio militar, recordaba que un día se quedó dormido cuando era momento de hacer honores a la bandera. Cuando se iza el lábaro patrio y todos los jovencitos que cumplen la tarea deben estar firmes y serios. Pues Gómez Bolaños estaba dormido y cuando lo despertaron, lo único que se le ocurrió decir fue: “¡Y a mí qué me importa, carajo!”. Craso error. Su superior, ya bajados los ánimos, le dijo: “Antes no te mandé fusilar”. Chespirito reflexionaba: “Quizá yo sí merecía algo semejante. Pero la verdad es que no solo amo entrañablemente a mi país, sino que me encanta nuestra bandera y siento algo muy bonito cuando la veo”.

lunes, 23 de junio de 2014









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